Los días se derriten sobre este cuerpo mientras espero el cambio de estación.
La brisa hace florecer sonrisas, de esas que siembran ganas para hallar respuestas.
Recuerdo tu simpática soltura, que es eterna como el bamboleante caer de las hojas de ese viejo guayacan o como esa alfombra amarilla que crean sus flores sobre la tierra húmeda...
En el día a día intento no perderme y siempre está la música para afinazar la fuerza, aunque este desdén me desplome a media mañana.
El sol desnuda mis ojos, en el espejo se reflejan sus grietas surcando estas pupilas oscuras, pupilas tierra..
-Morocha, dijiste, tu cabellera es mágica! Larga como la noche para aquel que espera. Quisiera dormir envuelto en ella y su aroma a flores.
Ese día, por un instante, te amé... y al siguiente, olvidé tu nombre...